sábado, marzo 30, 2019

Los pendones LEONESES

Llevamos unos días oyendo hablar del Expediente de Declaración de “los Pendones Concejiles del Antiguo Reino de León: identidad y tradición”, como Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial y, hace un par de días hemos asistido a un “ataque de leonesismo” (al menos en apariencia) de la Diputación provincial de Palencia, a instancias del PP de dicha provincia para que dicha Declaración incluya a los pendones palentinos porque “numerosas localidades de la misma [la provincia de Palencia], desde Carrión de los Condes hasta el entorno de Velilla del Río Carrión, pertenecieron al Reino de León”.

Partiendo de la base, de que estoy totalmente de acuerdo en que una parte de la actual provincia de Palencia era (y en mi opinión sigue siendo, aunque les pese a los castellanos) territorio leonés de cultura leonesa, ese súbito “ataque de leonesismo”, merece algunos comentarios.

Dicho lo cual, el documento presentado por el PP palentino, no es sólo un insulto a la inteligencia sino un cúmulo de tergiversaciones y mentiras que no resisten el mínimo análisis.

Cuando dicen “hasta la unificación definitiva de ambas entidades”, refiriéndose a los reinos de León y de Castilla, MIENTEN como bellacos porque NUNCA hubo unificación, ni definitiva, ni a plazo fijo.

Cuando dicen “Del mismo modo, se conservan estas tradiciones en otras zonas integrantes del citado Antiguo Reino, junto con León, como Palencia, Burgos, Zamora, Cantabria o en regiones de Portugal”, OMITIENDO, interesadamente, a Salamanca de esta tradición de los Pendones, también MIENTEN y MANIPULAN.

Pero lo que ya no tiene nombre es seguir diciendo que el llamado Fuero de Brañosera, que es lisa y llanamente una Carta-Puebla otorgada por un tal Conde Munío Nuñez en el año 824, para repoblar dicho lugar, confiere a dicho lugar de “Brania Ossaria” el hecho de ser “el primer Ayuntamiento de España”.

Semejante boutade que repiten sin duelo, al tiempo que se atreven a decir, en multitud de lugares que nos hallamos “ante el primer fuero castellano” son otras dos MENTIRAS y MANIPULACIONES de libro.

Para empezar, un ayuntamiento es “una corporación o grupo de personas integrado por un alcalde o intendente y varios concejales que se encarga de administrar y gobernar un municipio que no está sometido al régimen de concejo abierto” pues bien, en ningún lugar del citado fuero de Brañosera existe ninguna indicación de que el gobierno del lugar vaya a ser llevado por alcalde y concejales sino que la única referencia que hay a una autoridad se refiere claramente al concejo de la villa.

Y para seguir, hablar de “fuero castellano” en el año 824, cuando la única alusión al poder es nombrar al rey Alfonso, que no puede ser otro que el rey de Oviedo, Alfonso II “El Casto” y no hay, ni de refilón, mención alguna a Castilla, es algo que no tienen ni un pasar.

Como dije antes, dicho documento es una Carta-Puebla y por lo tanto sólo establece ventajas económicas a quienes vayan a poblar el determinado lugar de que se trata.

Compararla con los Fueros Leoneses, principalmente con el Fuero de León a quien personas de la talla del prestigioso historiador del derecho, García de Valdeavellano, reconocen como las “leyes territoriales, más antiguas que se conocen de la España cristiana de la Edad Media como de vigencia general en todo un Reino”, sería cómico si no resultara tan ridículo como malintencionado ya que, otra vez en palabras de García de Valdeavellano, “quizás lo más interesante de estas normas [las del Fuero de León] sea la creación de un concejo embrionario con funciones políticas que convierte a León en la primera urbe medieval europea, de acuerdo con la opinión que prevalece entre los historiadores, dado que en él aparecen figuras propias sólo del concejo político como el merín o merino, el equivalente a un juez actual, el sayón, equivalente al alguacil y el zabazoque, cargo originario del siglo X y que se dedicaba a la inspección y a solucionar los conflictos en los mercados locales”.

Y no puedo terminar esta nota sin referirme al reiterativo empeño en tildar al Reino de León de “Antiguo”, machaconería que sólo pretende instaurar en nuestras mentes que nos encontramos ante algo, no sólo antiguo, sino superado.

El Reino de León es el primero y más importante de la Hispania Medieval pero, sin embargo, nunca, por parte de los poderes políticos, se alude a dicha característica y menos aún a su carácter adelantado a su tiempo con la defensa de las libertades y el otorgamiento de derechos tan importantes, y novedosos para la Edad Media, como la inviolabilidad del domicilio. ¿Por qué, y en nombre de qué oscuros intereses, es tildado únicamente de “antiguo”?

No se puede llamar constantemente “antiguo” a un reino pionero en la defensa de muchos de los derechos que, hoy día, seguimos disfrutando.

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