- Mirandés
Fustes bós, giênte de aldé,
Que an todas oucasiones
Cunseguistes mantener
Ls usos i tradiçones
Mesmo quando la cidade
De bós fazie caçoada,
Cunserbestes siêmpre aquilho
Que la tradiçon mandaba.
Bós sodes raiç i flor
Dun vivir i dun saber
Que yê tisouro speicoso
Que nun se puôde perder.
Quien fui que assi cunserbou
Este falar tan antigo?
Nun fui la cidade, mas tu,
Aldeano, miu almigo!
Nun falas un dialecto,
Mas lhiêngua, que muito bal,
Pus eilha yá se falaba
Antes de haber Pertugal
Reino Antiguo de Leon
Bos deixou este falar,
Anquanto sue própia lhiêngua
L tiêmpo fizo acabar.
Autor: José Francisco Fernandes, estrayíu del sou llibru “Miranda Yê La Mie Tiêrra”
- Pachuezu
Amirái cómo quedóu
La nuesa tierra.
Choramos la derrota.
Anque cain los faloupos de siempres,
Anque vien la nieve como siempres,
Choramos la derrota.
Murniu yia’l nuesu futuru
Ya las curuxas
Al.luman los sendeiros de la muerte.
¿Hai esperanza?
Peme que non,
Matóunos un enxame
D’harmanos traidores.
Peru, ¡ai!,
Tampouco pa el.los
Queda yá la esperanza.
Anque torne l’iviernu,
Anque torne la nieve
Dengún faloupu anubrirá
La traición d’un harmanu.
Cadol.la de tristura,
Cadol.la de muerte,
Si dalguén traiciona al sou harmanu
Yía también un traidor a sí mesmu
Autor: Roberto González-Quevedo, estrayíu de la sua Antoloxía Poética "Pan d’amore"
- Castellano
GLORIA A LEÓN
Ni tus campos de flores amarillas,
ni tus ríos de lechos sombreados,
ni tus templos de picos elevados
pueden cantar las glorias en que brillas.
Del Torio y Bernesga en sus orillas
fuiste taller de aceros bien templados
patria de caballeros esforzados
y compendio de hispanas maravillas.
Llenas tantos capítulos de Historia
tanta joya atesoras en tu seno
que no pueden caber en mi memoria....
Del fanático Islam tú fuiste freno.
Has dado muchos santos a la Gloria
Y héroes a España como Guzmán el Bueno.
CANTO A LA TIERRA LEONESA
No sé cantar a la guerra,
ni sé cantar a los odios,
sólo canto a nuestra tierra
porque en paz nos une a todos.
Canto a los campos y flores,
a los regatos y ríos
y a todos cuantos amores
perviven desconocidos.
Canto al sol de medianoche,
cuando a la luna enamora
y en su regazo la esconde
del rojo albor de la aurora.
Le canto a la catedral,
con el alma y corazón,
por ser perla colosal
del monumental León.
Y canto a San Isidoro
y al plateresco San Marcos,
por ser sagrados tesoros
de nuestros antepasados.
Les canto como se canta
cuando el alma está embebida,
o cuando a oscuras el alma
se queda medio dormida.
Canto a Murias de Paredes
por ser mi patria querida,
y a todas cuantas mujeres
tienen en su alma una lira.
Y canto a las montañesas
desde Laciana a Valdeón,
porque brillan como estrellas
en las crestas de LEON.
Quisiera cantarte, Omaña,
como cantan los canarios
y las golondrinas cantan
en tus altos campanarios.
Mas sólo en mis versos
canto porque mi voz se quebranta,
a veces me ahoga el llanto
y a veces me oprime el alma.
Siento un nudo en la garganta
cuando canta el corazón,
y mientras el alma canta
ronca enmudece mi voz.
Por ello quiero cantarte
con la lira de mi ensueño
y en mi corazón hallarte
¡cuándo canto y cuándo duermo!
No vengas a despertarme,
loca voz de mis recuerdos,
déjame de ti alejarme
¡entre la paz de estos puertos!
LEÓN, BELLA CIUDAD
¡Oh León, bella ciudad!
reino de reyes y nobles
de encumbrada gallardía
como demostró Guzmán
con su valor y osadía.
¡Oh León, bella ciudad!
con sus fachadas inmortales
con hombres que fueron hombres
con hermosos ideales.
¡Oh León, bella ciudad!
con sus campos y jardines
destilando los perfumes
de azucenas y jazmines.
¡Oh León, bella ciudad!
con sus finos monumentos
que delatan elegancia
del estilo plateresco.
¡Oh León, bella ciudad!
todo en ti respira esencia
con su gran magnificencia
de escultura señorial.
¡Oh León, bella ciudad!
los que lejos de ti estamos
con tristeza te añoramos
y deseando anhelamos
la hora de regresar.
Francisco Javier Parcerisa y Boada (1802-1876)