lunes, octubre 24, 2016

Donde dije digo... digo Diego o la sinrazón de una gestora que desconoce su herencia

Viene este título a cuenta del divorcio que está sufriendo el PSOE entre una gestora, fruto de un ‘golpe de estado’ capitaneado por un Felipe González que se ha quitado la careta con la que tuvo engañados durante demasiados años a los españoles de izquierda y una militancia y unos votantes que no entienden este cambio de rumbo de 180º.

Asistimos (algunos estupefactos y otros tan contentos) al penoso espectáculo de quienes pretenden aprovechar los votos que consiguieron con un mensaje claro (NO apoyaremos a Rajoy, queremos un gobierno de cambio) para hacer justamente lo contrario del leit motiv de su campaña, que pretenden convencernos de que lo primero es el interés del partido y que ese cambio radical de postura lo acometen por responsabilidad.

Y en esa explicación estriba la maldad de la justificación. Los electos por el partido que sea, no se deben, digan lo que digan al partido, sino a los electores que les apoyaron y al programa con el que acudieron a las urnas. Digan lo que digan, no se puede cambiar de caballo a mitad de la carrera.

Pero el problema que encara el PSOE con vistas a su futuro es mucho más complejo. Hace tiempo que digo que la opción socialista para que dicho partido recuperase su potencia de antaño la representaba José Antonio Pérez Tapias, por lo que ni Madina (que ahora apoya la abstención) ni el defenestrado Pedro Sánchez (que no se sabe muy bien qué hará) representaban para mí una opción socialista de futuro.

Pedro Sánchez, al parecer demasiado bisoño para el cargo y teniendo que pelearlo con las zancadillas en la sombra de barones y baronesa, cayó en la trampa de querer culpar a Pablo Iglesias y a Podemos de no poder formar un gobierno en marzo. Lo de llamar a dicho hipotético gobierno “de progreso” después de haber llegado a un pacto con Ciutadans, no deja de ser una humorada de corto recorrido.

Ahora se encuentra el PSOE con que el PP de Rajoy le hace la misma acusación, si Rajoy no puede formar gobierno la culpa será del PSOE.

Pero lo que llama poderosamente la atención es que esa perversión de la carga de la prueba no tenga una respuesta clara y contundente como se merece. La responsabilidad de formar gobierno es de la fuerza más votada, sin imponer condiciones al resto de fuerzas y, sobre todo, sin pretender descargar las propias responsabilidades en las espaldas ajenas.

Parece mentira que seamos tan tontos, repitiendo como loros y sin analizar lo que quieren que creamos.

El Comité Federal del PSOE aprobó que no pactarían con ningún partido que apoyara la celebración de un referendum lo que claramente dejaba fuera del acuerdo a Podemos y en lugar de eso pactó con Ciutadans cayendo de lleno en el 'abrazo del oso'.

Tras las nuevas elecciones Ciutadans pactó con su aliado natural, el PP, y ambos cargaron contra el PSOE por impedir la creación de un gobierno de amplio consenso.

Como quiera que el PSOE lleva dando tumbos desde las elecciones de diciembre, tras el 'golpe de estado' dado por González y Cia, cualquier solución que adopten es mala.

Si votan no (que es lo que deberían hacer si no quieren defraudar a todos los que les votaron creyendo que eran un partido de palabra y que "no es no") habrá terceras elecciones y muy probablemente empeoren sus resultados.

Pero si se abstienen para facilitar la investidura de Rajoy, se verán obligados a apoyar los presupuestos que el PP presente (con la nueva pérdida de credibilidad de cara a su electorado que ello supondría) ya que si no lo hicieran el PP podría convocar nuevas elecciones el 3 de mayo, cosa que ya anunciaron la semana pasada varios dirigentes del PP. ¿Os imagináis los resultados que sacaría el PSOE en esas hipotéticas elecciones, después de haber decepcionado a sus votantes y sin posibilidad de conseguir nuevos votantes al cargar con el sambenito de ser responsables de la nueva convocatoria electoral?

El PP, con su actitud, ya ha dejado bien claras sus intenciones, reducir al PSOE a partido testimonial y el PSOE está demostrando una nula capacidad de reacción ante el adversario, más preocupado al parecer por devorar a sus hijos cual Cronos redivivo.

Y buena muestra de su parálisis es la nula reacción a las declaraciones de algunos dirigentes del PP diciendo que 'no iban a poner condiciones para la abstención del PSOE'. ¿Que no iban a poner condiciones cuando son ellos quienes necesitan dicha abstención? Es como si voy a comprar al mercado y le digo al vendedor que no le voy a cobrar por llevarme su producto. ¿Os imagináis la situación?

En cualquier caso, más les valdría asumir sus errores y no tratar de cargarlos sobre espaldas ajenas porque rápidamente, desde el PP, le vuelven la oración por pasiva y se encuentran con el paso cambiado.

Esto es lo que sucede cuando se abandonan ética y convicciones y cuando los dirigentes de un partido, en lugar de respetar los principios que inspiraron su creación sólo ven lo inmediato y, lo que es mucho peor, pretenden que sean sus protegidos, tengan o no tengan principios, formación y convicciones suficientes para llevar a buen puerto un barco de 137 años de historia.

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