martes, septiembre 08, 2015

Por sus obras los conoceréis...

Jesús Málaga Guerrero, extremeño de nacencia, criado en Salamanca, socialista, ex-alcalde y ex-subdelegado del gobierno de Salamanca y Profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca inicia su artículo en La Crónica de Salamanca con la siguiente frase: "En tiempos de los comuneros la ciudad de Salamanca era una de las más pobladas del reino de Castilla, y su Estudio seguía siendo el más importante de la Península Ibérica."

Los 'pequeños detalles' de que Salamanca nunca fue Reino "de Castilla" y de que el Estudio General, fundado en 1218 por Alfonso VIII (IX) de León, fue la primera institución educativa europea que obtuvo el título de Universidad por la real cédula de Alfonso X «el Sabio» fechada el 9 de noviembre de 1252, y posteriormente ratificada por la licentia ubique docendi de Alejandro IV en el año 1255, no parecen haberle importunado en su errónea redacción.

Pero estas reflexiones no van sobre un político que dice en cada momento lo que mejor puede beneficiarle sino sobre una colección de sedicentes leonesistas que sólo entran a los hilos leonesistas a denostar a quienes con mejor o peor acierto realizan actividades para hacer visible la historia y la identidad leonesas. A promover el cambio de la Purpurada, la bandera del movimiento leonesista, por una bandera recién inventada a la que llaman "histórica" del reino cuando es conocido que "el reino" no tenía bandera sino que las enseñas medievales a quien representaban era al rey.

Otro de sus peores demonios es el 24 de abril que se empeñan en negar reiteradamente, habiendo llegado incluso a decir que era "un invento de los leonesistas". Ningún respeto por la tradición, por el hecho de que desde los años cuarenta exista en la ciudad de León una calle con el nombre "24 de abril", que los Cronistas Oficiales de la ciudad de León hayan reflejado en sus escritos lo que fue dicha fecha y, lo que es peor, ominoso desprecio por un documento, fehaciente donde los haya, el acta de la sesión del Ayuntamiento celebrada en la tarde del 24 de abril de 1808 en que se relatan aquellos hechos. ¿Cual es entonces el problema? Muy sencillo, hay que desactivar como sea lo poco leonés que se celebra en esta tierra, es mucho mejor que los actos se reconviertan en "asturleoneses" y para ello hay que combatir como sea a cualquiera que no se pliegue a una operación de ocultación de lo leonés similar a la emprendida hace años por la Junta.

Con todos los problemas que tenemos en León, sólo se ve a estos esforzados paladines en los hilos leoneses, enrareciéndolos e insultando a todo el que les plante cara. Sin embargo, la publicación del artículo que menciono al principio en el grupo "Nuesas Tierras Llïonesas" no ha merecido el mínimo comentario por parte de ninguno de esos "historiadores" (últimamente cualquier neograduado en historia ya tiene aires de historiador "entendido" en cualquier época de la historia universal) a los que parece no preocupan estas barbaridades que, visto lo visto, deben ser mucho más tolerables y menos perjudiciales para la realidad histórica y para el futuro económico e identitario de nuestra tierra que la Purpurada o el 24 de abril. ¿No os resulta curioso?

Y aparte de esto, lo que no podemos perder de vista es que precisamente los que enrarecen todo lo leonés son afines a lo asturiano y esto, pese a quien pese, deja fuera del cuadro, como mínimo, a todo el territorio al sur del Duero, ante lo cual yo me pregunto ¿vamos a dejar que se repartan nuestra tierra entre los primos del norte y los vecinos del este? ¿O también dejaremos que cojan su parte del pastel los primos del oeste?

Pero la pregunta clave es ¿Hemos perdido la autoestima, el orgullo y la dignidad para necesitar ser "cola de ratón" en lugar de ser orgullosa "cabeza de león"?

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