miércoles, octubre 02, 2013

Presentación de "Breve historia de Fernando El Católico"

El pasáu xueves, Setiembre y 26 fou l'apresentación n'El Corte Inglés de la ciudá de Llión, del llibru "BREVE HISTORIA DE FERNANDO EL CATÓLICO" del mieu collaciu José María Manuel García-Osuna y Rodriguez y cumu you faléi nel autu presentandu dambos, llibru y autor, vos deixu'l testu de la mia intervención, anque nun ye esautamente lu que dixera purque, cumu sabedes, you falu ensín lleere.

Asperu que vos preste!!!

Buenas tardes a tod@s, en primer lugar quiero agradecer a José María que pensara en mí para la presentación de su libro, al Corte Inglés por acogernos y a todos Uds. por su asistencia a este acto.

Estamos aquí para hablar del libro “Breve Historia de Fernando El Católico” y de su autor José María Manuel García-Osuna y Rodríguez.

José María es una persona polifacética, Médico de profesión, es especialista en Medicina de Familia y Comunitaria, pero es además Diplomado en Historia de la Música y Doctor en Historia Antigua con “La Segunda Guerra entre Roma y Cartago”.

Es miembro de un sinnúmero de asociaciones de estudios históricos que sería demasiado prolijo enumerar en su totalidad pero entre las principales se encuentran:

  • La Real Academia de Medicina del Principado de Asturias.
  • La Asociación Española de Médicos, Escritores y Artistas.
  • El Instituto de Estudios Zamoranos “Florian de Ocampo”.
  • El Institut d’Estudis Gironins.
  • La Reial Societat Arqueológica Tarraconense.
  • El Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino.
  • El Centro de Estudios Benaventanos “Ledo del Pozo”.
  • El Centro de Estudios Fenicios y Púnicos de la Cátedra de Historia Antigua de la Universidad Complutense de Madrid.
Las seis últimas pertenecientes al CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas).

Pero creo poder decir, sin temor a equivocarme, que el título que con más orgullo ostenta José María es el de leonés, de nacencia y de querencia, no perdiendo ocasión de señalarlo con orgullo, cosa harto de agradecer en estos tiempos de oscuridad en los que muchos de nuestros paisanos junto con el orgullo de ser leoneses han perdido, o tratan de ocultar, lo que aún es peor, hasta sus señas de identidad.

Y por ese orgullo de ser leonés hay algo que para José María, tiene un gran valor sentimental, es miembro de la Cofradía más antigua de España, la Muy Ilustre, Real e Imperial Cofradía del Milagroso Pendón de San Isidoro, cuya sede se encuentra en la Real Colegiata y que fue fundada por Alfonso VII de León, El Emperador, en el año 1147 tras conquistar la ciudad de Baeza.

José María es un hombre con una gran capacidad investigadora y sus trabajos, rigurosos y documentados, abarcan tanto la Edad Antigua con especial dedicación a la historia cartaginesa ya que se confiesa un gran admirador de Anibal Barca, como la Edad Media, hispana, con especial incidencia en cuanto atañe al Reino de León, y europea con trabajos sobre figuras tan interesantes como los Plantagenet, Ricardo Corazón de León y su madre Leonor de Aquitania.

Ha publicado 167 trabajos de investigación histórica y 27 biografías de músicos de música culta o académica, 23 de los cuales se encuentra en DIALNET de la Universidad de La Rioja y otros 10 en REGESTA IMPERII de la Universidad de Mainz-Maguncia.

Es un reputado conferenciante, colaborador habitual de la Semana Cultural del Colegio de Médicos de Salamanca y colaborador, asimismo, en diversos programas de radio sobre historia, tanto a nivel provincial de Asturias, donde reside, como a nivel nacional.

Y tras esta resumida presentación del autor, toca referirme al libro que nos trae hoy aquí.

Tras publicar hace pocos meses “El gran rey Alfonso VIII de Castilla, el de las Navas de Tolosa”, tenemos en nuestras manos el segundo libro de José María “Breve historia de Fernando El Católico”.

Nos encontramos ante un libro “breve” en el sentido de que cuenta con 300 páginas, incluida la bibliografía, pero que sin embargo no es “breve” si nos referimos a los conocimientos que encierra.

José María desgrana ante nosotros, con multitud de datos y citas, la vida del rey católico, aquel que junto con su esposa Isabel conocimos en el colegio bajo el nombre de “Los Reyes Católicos: Isabel I de Castilla y Fernando V de Aragón”.

Ahora, con la perspectiva de los años y muchos más conocimientos de historia que en nuestra ya lejana infancia, podemos apreciar que la manipulación y las falsedades históricas en los libros de texto tienen largo recorrido y los ordinales de algunos reyes parece puestos totalmente al azar sin respetar para nada ni las dinastías ni los diferentes reinos.

Viene todo esto a cuento de que sólo hubo un reino en toda la Hispania Medieval en tener cuatro reyes de nombre Fernando antes del Católico y ese reino fue el de León por lo que decir “Fernando V de Aragón” es totalmente inexacto. Así pues el nombre correcto del rey Fernando, referido a todos los reinos sobre los que ejerció su autoridad, es V de León, III de Castilla, II de Aragón y I de Navarra.

Pero dejemos esta anécdota sobre el nombre del monarca, no tan inocente como pudiera parecer, y que debiera ser sistemáticamente corregida en aras a realizar un estudio auténticamente veraz de nuestro pasado y centrémonos en el libro y en la figura del rey Fernando.

Desde hace algún tiempo, se tiende a hablar, bien en plural de los Reyes Católicos, bien en singular de Isabel I de Castilla, dejando sutilmente entrever que el rey Fernando era una especie de sombra de su mujer.

Nada más lejos de la realidad: Dicha interpretación, sospechosa de parcialidad para cualquiera que conozca un poco a los aragoneses y la importancia que, incluso hoy día, se sigue dando a los varones sobre las mujeres, queda totalmente desmontada en este libro en el que apoyándose en la documentación de la época, José María nos ilustra sobre las relaciones y reacciones de los reales esposos.

De su pluma vemos surgir ante nosotros los reinos de Castilla y de León por un lado y de Aragón y Navarra por el otro. Conocemos a dos adolescentes que no estaban llamados a reinar puesto que entre Isabel y el trono de su medio hermano el rey Enrique IV de Castilla y de León estaban su sobrina Juana (“La Beltraneja” por mal nombre) y su hermano el infante Alfonso. Y en el caso de Fernando porque la herencia correspondía a su medio hermano el príncipe de Viana.

Algunas oportunas muertes, la tenacidad y ambición para conseguir el trono y la unión de sus fuerzas mediante un matrimonio para el que no contaban con dispensa alguna en el momento de su celebración, con el riesgo que eso entrañaba en aquella época, les llevaron a lo más alto, al tiempo que una hábil política de alianzas con las diferentes casas reales europeas, gracias a los matrimonios que concertaron para sus hijos, junto con la expansión aragonesa y catalana por el Mediterráneo y la expansión leonesa y castellana por las Indias, sentaron las bases de lo que sería conocido como el Imperio español “en que no se ponía el sol” durante los reinados de su nieto Carlos I de España y V de Alemania y su biznieto Felipe II.

Retrata magistralmente la situación de las diferentes posesiones reales, la apertura de Aragón hacia el Mediterráneo, su política italiana, la conquista de plazas en el norte de África, la suerte que corren los hijos y sus matrimonios respectivos, el fallecimiento de la reina Isabel y el segundo matrimonio de Fernando con Germana de Foix, con quien trata de tener un hijo que, de haber sido varón, hubiera sido su sucesor en los reinos de Aragón, echando por tierra toda la anterior política de unidad de los reinos hispanos que, en parte, ya se había visto frustrada por el fallecimiento de su nieto Miguel de Portugal en julio de 1500, quien además de ser heredero de sus abuelos maternos por la muerte en 1498 de su madre, la infanta Isabel, hija mayor y heredera de los reinos de sus padres tras el fallecimiento del príncipe de Asturias en 1497, era el heredero del reino de Portugal por parte de su padre.

La unión de los reyes católicos fue una unión de intereses aunque, como en otras muchas uniones entre personas que apenas se conocían antes del matrimonio, el roce hizo el cariño y sus relaciones fueran todo lo buenas que cabría esperar si tenemos en cuenta la fogosidad y amoríos de Fernando que, sin duda alguna, no podían ser del agrado de Isabel.

Desmonta también José María, por el simple procedimiento de copiar textos de la época, ese mítico “reina de Castilla” para referirse a Isabel I puesto que, suponemos, con toda lógica, que la reina Isabel, dado su carácter, sabría perfectamente cuales eran sus títulos y sus reinos por lo que no me resisto a citar aquí las disposiciones de la Reina Isabel en su testamento y quiero llamar su atención al plural utilizado, en todo momento, por la reina.

“Por cuanto puede acaecer que al tiempo que Nuestro Señor de esta vida presente me llevare, la dicha Princesa, mi hija, no esté en estos Reinos de Castilla é de León, o después que a ellos viniere, en algún tiempo haya de ir e estar fuera de ellos, o estando en ellos no quiera o no pueda atender en la Gobernación de ellos... el Rey, mi Señor, rija, administre e gobierne los dichos mis Reinos de Castilla é de León e Señoríos... hasta tanto que el infante Don Carlos, mi nieto... sea de edad legítima, a lo menos de veinte años cumplidos.”

¿Quién somos nosotros, cinco siglos más tarde, para corregir la plana a la Reina Isabel cambiándole el nombre y omitiendo una de sus posesiones como si no existiera?

Todo ello sin olvidar que ese mismo empeño de la reina por nombrar sus dos reinos bien diferenciados echa completamente por tierra la falacia, miles de veces repetida pero no por ello más real, de la tan cacareada “unión definitiva de 1230”. ¿Alguien se imagina que de haber sido cierta dicha unión, la reina Isabel no iba a estar enterada casi tres siglos después de producida dicha unión?

Tengo que confesar que a mí, personalmente, los Reyes Católicos no me caen tan simpáticos como a José María, pero esto de las simpatías ya sabéis que es tremendamente subjetivo y, en cualquier caso, simpatías aparte, conocer un poco mejor aquella época y aquellos reyes que con su ambición personal consiguieron unificar todos los territorios que hoy componen la actual España, poniendo fin a la llamada Reconquista nos ayudará también a conocer una parte importante de nuestra raíces y muchos también de los problemas que su política de una religión y una lengua para un país, han ido creando a lo largo de los años.

En resumen, nos encontramos con un libro ameno e interesante puesto que, tras una minuciosa labor de investigación y acudiendo a las raíces de la historia, pone a nuestro alcance datos y hechos fehacientes que en no pocas ocasiones son ocultados por los libros de historia y estoy segura de que su lectura nos ayudará a todos a tener un mejor conocimiento tanto del rey Fernando como de la reina Isabel, una pareja que, para bien o para mal, cambió la historia de España y cuyo reinado marca en nuestro país el paso de la Edad Media a la Edad Moderna.

Muchas gracias por su atención y les dejo con el autor, José María Manuel García-Osuna y Rodriguez, nadie como él para hablarnos sobre su interesante libro y sus investigaciones.

2 comentarios:

Alberto dijo...

Es una pena que desde la distancia no pueda acudir a estos actos, pero me alegra ver que al menos hay gente que intenta hacer cosas. Saludos.

Nullo dijo...

You ya me decatara va tiempu de que falabas sin ller, Alicia.
Felicidades y a siguir asina!!!