miércoles, abril 12, 2017

Donde dije “digo”, digo “Diego” o falta de lógica, bandazos y barbaridades sobre la lengua

Me encuentro con la noticia de que José María Ruiz Asencio ha sido nombrado “Premio Castilla y León de Ciencias Sociales” (http://www.diariodeleon.es/noticias...).

Como supongo imaginaréis los premios “híbridos” son una de mis últimas preocupaciones y, por experiencia, tengo que decir que desconfío de cuanto puedan decir pero basta que, en esta ocasión, se lo hayan dado a un paleógrafo para que mi curiosidad por el tema lingüístico me haga leer la noticia en la que, no sin sorpresa (¡qué queréis! una sigue siendo una ingénua) encuentro la siguiente afirmación:

“Ruiz Asencio prefirió dejar al margen todo debate social y político sobre el lugar donde nació la lengua castellana o española «porque todos llevan una parte de razón», ya que surgió de forma simultánea en la mitad norte del país con los antiguos reinos de León y de Castilla como principales referentes. Desde el punto de vista científico, «hoy por hoy el testimonio más antiguo datable del lenguaje romance, entre el 975 y el 976, es una anotación que se conserva en el archivo de la catedral de León»”

¿Notáis la sutil diferenciación? Primero habla del nacimiento de la lengua “castellana o española” y luego, al referirse a la Nodicia de Kesos (a la que, para mayor INRI llama “anotación” se refiere al “lenguaje romance”. A los poco avisados, se les escapará el detalle y a la gran mayoría, ese doble lenguaje le servirá para entender que esa “anotación” guardada en la Catedral de León es el documento más antiguo escrito en “castellano” cuando la realidad, pura y dura, es que la Nodicia de Kesos está escrita en lengua leonesa pero ¿alguien se imagina lo que tiene que mancar en determinados ambientes que tengamos las primeras Cortes del Mundo, el primer Fuero de aplicación en el territorio de todo un reino, el primer reconocimiento del derecho a la inviolabilidad del domicilio y al juez natural, la primera mujer coronada Reina por derecho propio de Europa, el primer (y único) emperador coronado en la península ibérica y, además, nuestra lengua leonesa, despreciada y silenciada desde instancias oficiales, sea la que cuenta con el primer testimonio escrito de todas las lenguas peninsulares? ¡¡¡Demasiado para algunas mentes!!!

Pero, por otra parte, intentando averiguar algo más sobre el laureado, encuentro otra noticia, de octubre de 2008, en la que el premiado hace unas declaraciones en un congreso sobre el tema: ‘Valpuesta, en los orígenes del castellano’ en las que asegura que «éste es el origen del castellano» (http://www.valpuesta.com/paleografo...).

¿Por qué, pues, ahora recula y “no quiere entrar en polémicas” cuando, sin ningún género de dudas, sabe positivamente que la Nodicia de Kesos no está escrita en castellano, sino en leonés? ¿Por qué ese empeño, a que ya nos tiene acostumbrados la Yunta, en ocultar la lengua leonesa y tratar de asimilarla al castellano? ¿Por qué, en fin, ocultar que en el siglo X Castilla no existía como división administrativa independiente?

Sólo me queda añadir que, al igual que aquella espada del Cid por la que la Yunta pagó más de un millón de euros, siendo como era más falsa que Judas, la autenticidad de la casi totalidad de los cartularios de Valpuesta está más que en entredicho y no resistirían un análisis independiente pese a lo cual, siguen hablando de ellos como antecedente del castellano, mientras llaman “romance” a la lengua leonesa, simplemente para manipular el imaginario colectivo y seguir con su pretensión de que es “un invento” cuando es anterior y estuvo mucho más difundida de lo que estuvo el rudo dialecto castellano.

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