lunes, abril 25, 2011

Al Cristu los Balderas

Una vuelta finada esta Selmana Santa pasada pur augua ata la saciedá, mueitu más que denguna outra la que tengamos alcordancias, cun cuasi tolas procesiones suspendidas pula chuvia y na qu'amás d'eillu, el Miércoles Santu pula mannana, la Xana tuvu una caída bastante grave que nun ye deixóu ni tan siquiera dir a la carpa las Siete Pallabras, gueyare los pasos la procesión, quieru deixavos un piquennu homenax al Titular la nuesa Cofradía, al Cristu los Balderas.

Y qué miyor que deixavos dos testus del Pregón a Caballu, el primeiru ye'l de l'annu 2005 y lu escribiera l'harmanu Mario Díez-Ordás Berciano y el segundu lu escribiera Jorge Revenga pal Pregón de 2007. Dambos pregones espresan maxistralmente'l sentimientu de tolos papones al gueyare'l nuesu Santísimu Cristu l'Agonía, ¡¡¡el Nuesu Sennor de los Balderas!!!

PREGÓN A CABALLO 2005

Escúchame, León, oye mi canto
para que tu alma vieja se estremezca.
Atiende a este pregón con que te llamo
al culmen del amor y de la pena.

Porque mañana muere entre ladrones
Quien hizo de su cuerpo la patena
en que Dios te entregó su sacrificio
revelado en verdad imaginera.

Siete Palabras bien dichas, las justas,
arderán en sus labios como hogueras,
siete frases, completa teología
predicada en fervor de parihuelas,
siete gritos, León, que rasgarán
el velo de tu tenue primavera
y callarán la voz de tus campanas
y hasta el roce del viento en tus veletas
y teñirán de sangre el terciopelo
y vestirán de negro las peinetas
y de blanco los altos capirotes
con que elevas al cielo tus promesas.

Siete veces se oirá al predicador
recordar las Palabras más certeras
que valen un Sermón en San Marcelo
henchido de emoción y tensa espera
a la hora en que se paran los relojes,
a la hora de las suertes más supremas,
justo antes de que Dios salga a tus calles
a derramarse en ti a manos llenas,
y le oirás perdonar a sus verdugos
y verás que un ladrón se le confiesa
y te dará el regazo de su Madre
y sembrará por qués en tus aceras
y clamará su sed de tu justicia
y cumplirá en voz alta su tarea
y entregará su alma a las alturas
y serás catedral de su quimera.

¡Acuérdate, León, de que mañana
se muere mi Señor de los Balderas!

PREGON A CABALLO 2007

¡Despiértate, León, enmudecida!
¡Escucha mi voz fuerte con anhelo
como si fuera anuncio desde el cielo
del rumor de la tarde más deicida!

Porque mañana ya en la anochecida,
será tiempo de llanto en San Marcelo,
habrá brisas de grana y terciopelo,
y capas negras en la despedida.

Porque a las cinco en punto, que no antes,
cuando te encuentres casi derrotado,
gritarás a los cielos tan distantes.

Y entre Dimas y Gestas, destronado,
cuando el velo del templo lo quebrantes
volverás con el Padre tan amado.

Dijiste tengo sed, y sin mirarte,
hiel y vinagre fueron tus bebidas
y tus llagas de amor y tus heridas
nunca quisieron ser para olvidarte.

Pues como Pedro, yo para negarte,
con tu Madre en la cruz, desvanecida,
colocaré mi alma enloquecida
en tu lecho de muerte al recordarte.

Te sentiste del Padre abandonado,
Entregaste a tu Madre un nuevo hijo
dejando a tu verdugo perdonado.

Y tu espíritu tan pronto encomendado,
tras prometer al bueno el paraíso
nos dijo “todo ha sido consumado”.

Siete palabras, Dios, y mi alma inquieta,
el rojo de mi pecho enamorado
con el hombro que siento destrozado,
sea lo que en mi vida te prometa.

Pues quiero ser aquel anacoreta
que nunca piense en Ti crucificado
sino vivo, Señor, resucitado,
soñándote en León preso de mi horqueta.

¡Que la calle quebrante los dolores
gozando este rumor de primaveras
que llega entre cornetas y tambores!

¡Y el silencio, por Dios, de las aceras,
se rompa con el llanto de las flores:
que pasa ya el Señor de los Balderas!

Jorge Revenga

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