jueves, diciembre 02, 2010

¿Onde tamos?

¿Ye Palestina dimpués la intifada?
¿Ye Yugoslavia dimpués la llimpieza énica?
¿Ye Irak tres la gerra?

NON

Ye la destruición d'un xeitu de vida
Ye la vergonna'l muru la presa p'asesinare un valle
Ye l'interés las empresas elléutricas.
Ye l'autuación d'un gobiernu ¿democráticu?
Ye'l menospreciu los dreichos del pueblu

Ye Riaño, nel Reinu de Llión.

¡RIAÑO VIVE! ¡¡¡LA LLUCHA SIGI!!!

Riaño, Recuerdos



Derribos en Pedrosa del Rey (Embalse de Riaño) Agosto de 1987

7 comentarios:

Abdul Jamar dijo...

No es serio comparar Riaño ni con la situación de Palestina, ni con dos guerras, Irak y Yugoslavia.

Un poco de respeto.

Xana dijo...

Lo que se compara no son las situaciones sino las imágenes de destrucción.

¿Alguien que mire tanta desolación puede creer que eso se haga en nombre del progreso?

Efectivamente, un poco de respeto, pero para todos.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con Abdul Jamar (que creo que de moro tiene lo que yo, pero eso es otra historia). No debemos caer en comparaciones tremendistas con guerras y genocidios, porque entonces, lo que se consigue con eso, es perder apoyo de la gente por falta de seriedad. Al final sólo apoyará esto una minoría fanática de 4 gatos. ¿O es que en realidad buscamos eso, el ser una minoría fanática?

Xana dijo...

Me encantan los comentaristas anónimos que solo ven lo que quieren ver.

¿Quienes son los fanáticos, quienes denuncian las barbaridades o quienes las cometen?

Sigo diciendo, lo que se comparan son imágenes de desolación y destrucción. Y que me diga a mi quien, viendo determinadas imágenes de voladuras y destrucción, no ha sentido un escalofrío porque le parecía ver un escenario de guerra más que unos hechos desarrollados en un país democrático.

Anónimo dijo...

Entiendo perfectamente el simil que haces, porque algunas de las escenas las pude ver en persona. Pero ojo, no todo fue blanco o negro. Muchos de los vecinos decidieron vender alegremente todas las propiedades en un momento en que ya se adivinaba que el mundo del campo tenía los días contados y más en la montaña de Riaño. Compraron sus pisos en la capital y quisieron garantizarse una jubilación -y no hay que culparse-. Eso fue un factor clave, pues los que se opusieron se fueron quedando más y más débiles.
El otro factor clave fueron los agricultores del sur de la provincia, que les prometieron regar sus campos con el agua, y bien de veces que se manifestaron en la calle pidiendo la construcción del pantano. También recuerdo como determinados pensadores y colectivos que afirmaban estar en favor del desarrollo de la provincia de León pedían este pantano por la supuesta riqueza que iba a generar. De eso ya casi nadie se acuerda no se quiere recordar.
Hoy día el pantano no ha valido para ni uno solo de los propósitos por los que fue construido y el tiempo ha hecho cambiar o ver las cosas de distinto modo a la sociedad incluyendo los agricultores.
Veo algo inviable querer recuperar el valle sin el pantano. Pero aquello sí que valió para una cosa muy importante: al poco tiempo se planteó crear un pantano en el valle de Omaña. No fuimos muchos los que salimos a la calle protestando por Ordoño II y caminando por la acera en grupos pequeños pues el gobierno civil nos negó siempre el derecho a manifestación. Pero una exposición en el antiguo pallarés y varios estudios desde la facultad de biología permitieron abrir la duda sobre la viabilidad así como la idoneidad de su construcción.
Hoy día el pantano de Omaña es capítulo pasado. Si se hubiera hecho lo mismo con Riaño todavía podría ir a una casona en Lario desde la que podía ver buena parte del valle.
Saludos.

Xana dijo...

Efectivamente, todo no fue blanco o negro, la gente de la montaña estaba dividida y los posibles regantes también ni todos los montañeses fueron "resistentes" ni todos los del llano fueron "manifestantes pro pantano".

Pero lo que nadie puede negar es que había intereses ocultos tras el cierre de Riaño, se engañó a la gente, fueran montañeses fueran riberanos, el tiempo ha dado la razón a quienes mantenían que el pantano no era la panacea prometida.

Pero lo que a mi más me indignó y me indigna es la destrucción gratuita y el escarnio que supone. Quienes lo vivieron no pueden evocar serenamente su pueblo ya que la última imagen que se quedó en su retina fue la de un pueblo y un paisaje totalmente destruidos.

Y lo peor de todo es que esa violencia gratuita fue ordenada por un gobierno "democrático".

¡Una auténtica vergüenza!

Casía dijo...

Pues pienso como tú, el de Grandas tampoco fue ninguna panacea hoy en día trabajan una docena si lo trabajan y todos los pueblos perdidos